Fanatec es una marca muy conocida en el mundo de las simulaciones de carreras, con presencia en casi todos los segmentos de este sector. Con tres gamas de periféricos, Fanatec ofrece productos para aficionados y principiantes con la gama CSL, para pilotos experimentados con la gama ClubSport y para pilotos profesionales con la gama Podium.
Para la gama CSL, Fanatec ofrece una base Direct Drive para el público general: la CSL DD. Y esta está disponible en dos niveles de potencia: 5 y 8 nm de par. En realidad, lo único que cambia es la fuente de alimentación, para que la potencia máxima pase de 5 a 8 nm. Por lo demás, el hardware sigue siendo el mismo.
Con una oferta así, muchos pilotos se hacen la siguiente pregunta: ¿qué versión elegir? ¿Es mejor empezar con los 5 nm de par y luego pasar a los 8 nm de par? Pues eso es lo que vamos a ver a continuación.
Sensación en la pista
Empecemos por las sensaciones que te dan los CSL DD de Fanatec. Con la base de 5 nm, la sensación es realista, tanto con los efectos ligeros como con los fuertes. Con el tiempo, Fanatec ha sabido perfeccionar la retroalimentación que ofrece su CSL DD, y los juegos de simulación de carreras la integran de forma nativa en su código, lo que fomenta aún más su adopción.
Las sensaciones son muy intensas, con una base que sabe transmitir claramente lo que hace y lo que le pasa al coche. Notarás los baches, las pérdidas de adherencia del eje delantero, las intervenciones del ABS y los golpes. Sin embargo, con sus 5 nm de par, lamentablemente se notan los límites. Puede pasar que la base se sature, provocando un «clipping» en el volante. Es un efecto inevitable cuando le pides mucho más de lo que la base puede dar.
Pasemos ahora a la CSL DD de 8 nm. A grandes rasgos, es exactamente igual que en la versión de 5 nm, pero con unos límites más altos. Así que vas a poder llevar la base al límite sin notar el clipping, es decir, la saturación del motor y, por lo tanto, la aparición de efectos borrosos.
Tanto si es la versión de 5 nm como la de 8 nm de la CSL, esta base es muy precisa para las carreras de simulación, además de que a muchos pilotos les encanta. Es la elección preferida de casi todos los principiantes y aficionados al sim-racing, y las sensaciones son solo una parte de la ecuación, ya que el catálogo de Fanatec es uno de los más completos en el mundo de la simulación de carreras.
Relación calidad-precio
Entre la versión de 5 nm de la CSL y la de 8 nm, lo único que cambia es la fuente de alimentación, y también el precio. La de 5 nm suele costar 329,95 €, y si le sumas 100 €, es decir, 429,90 €, te llevas la versión de 8 nm.
Sin embargo, Fanatec suele ofrecer descuentos en los productos de su catálogo, y el precio del CSL puede bajar hasta los 299,95 € en la versión de 5 nm y hasta los 399,95 € en la de 8 nm, lo que hace que estas dos bases tengan una excelente relación calidad-precio.
¿Cuál comprar?
Al ofrecer la misma base, disponible en dos variantes de potencia, Fanatec se dirige a públicos diferentes dentro del sim-racing, pero que, aun así, se complementan entre sí. Para los pilotos principiantes, está la versión de 5 nm de la base, que es perfecta para quienes juegan a títulos arcade, sim-arcade e incluso simuladores.
La potencia no falta, la sensación es muy precisa y la base sabe cómo entenderse con los pilotos. Es la opción perfecta para los que quieren dar su primera vuelta en un simulador de carreras y ir subiendo poco a poco los peldaños del podio.
Para la versión de 8 nm, la configuración es prácticamente idéntica, solo que con unos límites más altos. Podrás disfrutarla en juegos de simulación sin renunciar a las sensaciones. La CSL DD de 8 nm es ideal para pilotos con buena experiencia en sim-racing, pero que aún no están preparados para dar el salto a los 10 nm.
Y, en cualquier caso, también puedes comprar la versión de 5 nm de la CSL DD, disfrutarla y, luego, hacerte con el kit de alimentación y pasar a la potencia de 8 nm cuando te sientas preparado.









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