MOZA ha aprovechado la Gamescom para lanzar el PHF, su módulo de retroalimentación háptica para pedales. La idea es sencilla: un pequeño motor que vibra, fijado a un pedal, para sentir el ABS, el bloqueo de las ruedas, la pérdida de adherencia o los cambios de marcha. Así se le dan sensaciones a un juego de pedales que no las tiene, sin tener que recurrir a pedales activos, que son mucho más caros. El kit básico cuesta 45 €. A este precio, vale la pena preguntarse: ¿merece la pena?
Qué es realmente

El PHF es un motor de vibración metido en una cajita de plástico, compacta y ligera, que viene con un soporte de fijación. El kit básico, que cuesta 45 €, incluye un módulo y la caja de control necesaria para que funcione. En la caja encontrarás el módulo, la caja de control, el soporte, la fuente de alimentación, los cables (USB y RJ) y los tornillos, todo lo que necesitas para montar tu primer pedal sin tener que comprar nada más. Para cubrir los tres pedales, solo tienes que añadir módulos a 23 € cada uno, sin tener que cambiarlo todo.
En cuanto a la compatibilidad, MOZA se centra en sus pedales no activos: SR-P, SR-P Lite, SRP2, SRP Lite2 y CRP2. La unidad se conecta al ordenador por USB o a una base MOZA. Pero hay algo importante que debes tener en cuenta: el PHF solo funciona en PC, a través del software Pit House, y no en consolas. Los pedales de otras marcas también pueden usarse en PC, siempre y cuando te apañes tú mismo con el soporte.
El módulo controla una serie de efectos gestionados por telemetría: ABS, control de tracción, régimen del motor, bloqueo de ruedas, pérdida de adherencia y cambios de marcha. Todo se configura en el software Pit House, donde la frecuencia (de 0 a 100 Hz) y la intensidad (de 0 a 100 %) se pueden ajustar efecto por efecto. MOZA anuncia un motor que llega hasta los 100 Hz, mientras que muchas soluciones similares se limitan a 50 Hz.
Cada efecto se configura pedal por pedal. Las revoluciones del motor o los cambios de marcha pueden hacer vibrar los tres pedales a la vez, mientras que el ABS y el bloqueo de ruedas se mantienen, como es lógico, en el freno, que es donde tienen sentido.
La sensación en los pedales

En concreto, el PHF transmite al pedal la información que envía el juego. Cuando se activa el ABS, el pedal de freno empieza a vibrar para avisarte de que te estás acercando al límite de frenado. Hay un efecto que es especialmente ingenioso: el umbral de frenado. Se establece un punto en el recorrido del pedal en el que se activa la vibración, y enseguida se convierte en una referencia para dosificar la presión sobre el freno. El mismo principio se aplica al acelerador, donde el control de tracción vibra cuando las ruedas pierden adherencia. Las vibraciones son lo bastante fuertes como para notarlas incluso con zapatos, y la respuesta es rápida.
El software Pit House es muy sencillo y se instala en un santiamén: el soporte se fija detrás del pedal, con los tornillos originales, y una vez montado pasa totalmente desapercibido. Un consejo: por defecto, la intensidad está demasiado alta y todos los pedales vibran a la vez. Es mejor bajarla y quedarte solo con los efectos que te sirvan, si no, ya no distingues nada.
Dos cositas más. Dependiendo de la frecuencia y la intensidad, los motores hacen un poco de ruido, así que hay que bajar el volumen para las sesiones nocturnas. Y no hay un sistema integrado para organizar los cables, aunque estos se mantienen bien sujetos una vez montados.
Entonces, ¿merece la pena?
Depende de cuál sea tu punto de partida. Si juegas en PC, con un pedalero básico o de gama media, y quieres dar un buen salto en inmersión a un precio asequible, el PHF está pensado precisamente para eso. Por 45 €, es muy poco por lo que aporta a un pedalero básico, y montarlo solo te llevará unos minutos.
Lo mejor es empezar con un solo módulo en el pedal de freno, que es donde más se nota el efecto, y luego ampliarlo si te apetece. Por otro lado, los «bass shakers» siguen siendo una alternativa, aunque un poco más cara, y que hacen vibrar todo el equipo en lugar de solo el pedal.
En cambio, si ya usas pedales activos, no te va a interesar casi nada: ya funcionan mucho mejor, y además están en otra gama de precios. El PHF no es para ti, y está muy bien así.







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